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OSTEOGER

INFLUENCIA DE LA UTILIZACIÓN DE PIERCINGS SOBRE EL SISTEMA PROPIOCEPTIVO DE JUGADORES DE FÚTBOL EN CATEGORIA JUVENIL

POSTEADO EN: Osteopatía 12 Feb ADMIN

Durante mi práctica diaria como osteópata me he encontrado con un gran número de casos en los que me resultaba difícil encontrar la disfunción primaria que causaba el patrón lesional de mis pacientes; algo que se hizo especialmente difícil de determinar durante toda una temporada como osteópata de un equipo de fútbol en edad juvenil. Aquella temporada se produjeron en ese equipo cuatro fracturas por stress del 5o metatarsiano, además de otro tipo de lesiones que recidivaban sin ninguna explicación aparente. Desde el estamento médico, el club planteaba la hipótesis de que se debía al terreno excesivamente duro en el que se ejercitaban los jugadores, los cuales llevaban varios años utilizando estas superficies.

En aquella temporada también pasaba consulta a jugadores de la misma categoría y división de otros equipos de la misma ciudad y en estos equipos comenzaron a producirse los mismos tipos lesionales. Las superficies de los terrenos de juego que estos otros equipos utilizaban para entrenar y competir no eran las mismas en ninguno de ellos, así que decidí buscar la explicación en otro tipo de factor que fuese común a todos los futbolistas que recaían de estas lesiones. Sólo existía un factor común a todos ellos; todos llevaban algún tipo de piercing. Es verdad que el tipo de piercing y el lugar de colocación no eran el mismo, pero me pareció un dato de gran relevancia que todos tuvieran este tipo de elemento estético. Así es como empecé a pensar en determinar como podrían influir este tipo de elementos en las lesiones que tenían estos futbolistas.

Lo primero que hice fue intentar ver si a nivel clínico conseguía una cierta relevancia la puesta en marcha de esta hipótesis para poder llevar a cabo un proceso de investigación y comencé por quitarle todos los piercings a los jugadores juveniles a los que les realizaba los tratamientos. El primer club lo estableció como una norma para sus futbolistas. Los resultados de este club y la reducción aparente del numero de lesiones hizo que desde el club se achacara gran parte del éxito deportivo de aquella temporada a esta medida. Ya teníamos la suficiente inquietud para poder plantearnos estudiar científicamente tanto el por qué de los resultados, como la incidencia estadística de las lesiones.

En primer lugar es necesario determinar que es lo que pasa a nivel fisiológico cuando se coloca un piercing en una persona. Primero es necesario realizar una herida inciso-contusa en el lugar donde se va a situar este piercing. Los tejidos que se perforan variarán dependiendo del tipo de piercing, de la zona anatómica donde se coloque, etc. y son generalmente las capas más superficiales de la piel, epidermis y dermis, llegando en algunos casos al tejido celular subcutáneo e incluso a la fascia.

Las capas de la piel se distribuyen de superficial a profundo en epidermis, dermis y tejido celular subcutáneo. Sin entrar en la fascia, sólo entre la capa más superficial de la epidermis y el tejido celular subcutáneo, se encuentran un gran número de estructuras que podrían verse afectadas por la perforación: fibras elásticas, glándulas sebáceas, tejido conectivo de los folículos pilosos, y sobre todo fibras sensitivas, pertenecientes al sistema nervioso periférico. Éste se compone a su vez de fibras aferentes primarias provenientes de neuronas de gran diámetro y fibras aferentes primarias provenientes de neuronas de pequeño diámetro, son éstas últimas las que más nos interesan.

Las fibras de pequeño diámetro responden a estímulos mecánicos, químicos y térmicos; detectando avisos generales de peligros potenciales. No están mielinizadas o tienen muy poca cantidad de mielina. Acaban su recorrido en forma de terminales nerviosos libres, no encapsulados. Desde el cerebro este sistema de fibras se distribuye a numerosas áreas del tronco encefálico y tálamo antes de llegar al córtex somático sensitivo. Detectan los estímulos que tienen un nivel alto de energía y tienen por tanto una función de protección y defensa. La información que llega al córtex sensitivo no es tan precisa y además también se envían muchas proyecciones a gran parte del sistema límbico situado en el prosencéfalo. La actividad intensa sobre estas fibras de pequeño diámetro causa la sensación de dolor y en el tronco encefálico desencadena respuestas relacionadas con el estado de alerta de adaptación general. La activación de este sistema altera las funciones endocrinas e inmunitarias en todo el cuerpo. Estas fibras no se adaptan sino que tienden a la sensibilización debido a la estimulación repetida haciendo disminuir su umbral de excitación, quedando mucho más sensibles al estímulo.

Esta es la clave que nos indica que un cambio en el tejido provocado por una herida inciso-contusa con una respuesta inflamatoria y de reparación tisular acompañante estimula las fibras aferentes procedentes de neuronas de gran tamaño, las cuales se adaptan pero también estimula a las fibras de pequeño diámetro situadas en la capa más profunda de la epidermis provocando que estas fibras, que no se adaptan, creen una respuesta nociceptiva. La nocicepción o nocipercepción es la acción física de estimular los terminales aferentes primarios de pequeño diámetro de manera mecánica, química o térmica.

El proceso de alteración de los umbrales de excitación de los receptores aferentes primarios procedentes de fibras de pequeño diámetro se denomina sensibilización periférica durante la cual se produce una hiperalgesia a nivel local y una hiperalgesia fuera del área estimulada.
La consecuencia que este modelo teórico de estimulación nociceptiva tiene en nuestro esquema corporal es nuestro objeto de estudio: lo primero que queremos saber es si el hecho de tener una vía aferente sensitiva constantemente estimulada a nivel mecánico provoca un cambio en la actitud postural a través de la medición del desplazamiento del centro de gravedad.

La medición del centro de gravedad se realiza con una plataforma estabilométrica; en la cual los receptores de presión de la plataforma detectan los puntos sobre los que se apoya a nivel del pie el peso del paciente y dibujan una huella plantar que cambia, en tiempo real, en función de la oscilación del paciente observado. Esta oscilación cambia también la proyección del centro de gravedad dentro del estatocinesiograma, que es la representación gráfica de la variación del centro de gravedad.

Las variaciones en el estatocinesiograma pueden ser debidas a un gran número de variables: alteraciones en el cerebelo, alteraciones de la movilidad cervical alta, tensión en la musculatura suboccipital, cambios en la oclusión dental, tensión tisular superficial por cicatrices,etc. Pero nuestro estudio no pretende demostrar que la postura ideal del paciente se ve afectada y cuales son las variables que más la influencian, sino, que lo que pretende es demostrar que el llevar un piercing cambia la ubicación del centro de gravedad y por lo tanto cambia también la postura del paciente y que este cambio es reversible al retirar el piercing.

El objetivo del estudio no es por tanto demostrar que al retirar el piercing se obtenga una postura más correcta del paciente, ni que solucione el motivo de consulta del mismo, sino que se produce un cambio en la postura cuando colocamos un piercing y que este es reversible al retirarlo.

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